Acerca de las emociones en la prematurez

Del 13 al 19 de noviembre se desarrollará la campaña de la semana del prematuro, que tiene por objetivo reflexionar acerca de la contención emocional en esta situación de crisis familiar.

La iniciativa del Ministerio de Salud de la Nación, con el apoyo de Unicef Argentina, surge con el propósito de instalar la problemática en la agenda pública desde una perspectiva de derechos; favoreciendo la visualización del bebé prematuro como ser bio-psico-social con necesidades especiales de atención en salud y en educación que requieren ser abordadas por todos los agentes de salud y comunidad entera.

La prematurez se instaura como momento disruptivo en la vida de los padres. Durante el embarazo, un bebe va creciendo y desarrollándose en la panza de su mamá, allí también va creciendo un bebé imaginado en el deseo de sus padres: le piensan un nombre, qué lugar de la casa va a ser habitado por este nuevo ser a quién se le ha ido atribuyendo numerosas expectativas, como así también temores y ansiedades. Sin embargo, cuando el embarazo no llega a término y produce como consecuencia el nacimiento prematuro del bebé, todo aquello que se imaginó y proyectó dentro de la escena de “lo esperado” desaparece, y su lugar lo empieza a ocupar “la urgencia”, la confusión e incertidumbres.

En este nuevo escenario en donde el bebé necesitará recibir sus cuidados intensivos neonatales, los padres sumergidos en un torbellino emocional, necesitarán sin duda recibir “cuidados intensivos emocionales”. El equipo de salud debe garantizar el apoyo emocional pertinente para esos padres, instaurando un espacio de palabra, permitiendo madurar sus funciones maternas y paternas, que se han inaugurado en una forma prematura y diferente a la esperada.

Los padres se encuentran con un hijo muy distinto al imaginado: rodeado de sondas y monitores, que necesita de su presencia activa en momentos de gran vulnerabilidad y presión emocional. Por lo tanto, cada mamá y papá irán poniendo en juego a la misma vez que descubrirán sus recursos adaptativos, en una situación sumamente estresante y en los tiempos personales de cada uno.

Se instala así la reflexión sobre el derecho dentro del cual se enmarca la nombrada Semana del Prematuro: “La familia de un recién nacido prematuro tiene pleno derecho a la información y a la participación en la toma de decisiones sobre su salud a lo largo de toda su atención neonatal y pediátrica”. Este derecho forma parte del decálogo que tiene como objetivo mejorar el acceso a la información y aumentar conciencia en las familias sobre sus derechos en relación con un bebé prematuro.

La intervención es en el marco de una crisis, en donde el Equipo de Salud debe desplegar la función de contención emocional. Es de fundamental importancia que los padres puedan expresar sus sensaciones, temores, dudas. Un equipo comprometido responderá entendiendo el gran impacto emocional familiar, por lo cual la capacidad de pensar, razonar y recordar se encontrará obstaculizada por esta nube de emociones. Requerirá de paciencia por parte de los profesionales intervinientes, tratando de dar respuestas concretas que tiendan a tranquilizar los sentimientos de los padres; aclarando dudas, y operando desde una función continente que cristalice la posibilidad de la familia. En medio de la desazón, habrá un papá y una mamá que harán lo que puedan hacer, adaptándose, e inventando recursos que les permitan entender otros tiempos diferentes a los imaginados.

La invitación para los equipos de salud será reflexionar en comunidad, actuando empáticamente, entendiendo que la familia entera se enfrenta a un gran desafío: redescubriendo lo que creían haber descubierto; reaprendiendo lo que creían sabido; descubriendo capacidades y recursos que ignoraban poseer. El esclarecimiento de las ansiedades permitirá a los padres potenciar sus recursos, desenredando nudos y aliviando tensiones.

Un equipo de salud que opera generando en los padres la posibilidad de pensar y respetar sus emociones, se traduce en un equipo de salud que actúa como puente, esto permitirá asegurar que el mejor deseo de esos padres llegue a destino: lo mejor para sus hijos. 

Lic. María Eugenia Stroppa. Psicóloga – M.P. 9479

Miembro de Fundación Clínica de la Familia.


Informar para la Salud - 05-08-17