Avances en la integración laboral de las personas con problemas por el consumo de drogas.

Iniciativas gubernamentales ponen a disposición herramientas de reinserción al trabajo para esta población. Ahora el desafío a la sociedad, es la superación de los estereotipos que rotulan a los consumidores como antisociales.  

En un proceso de recuperación del consumo problemático de drogas, la ruptura con la sustancia es el primer paso. Luego vendrá el afrontamiento a la conflictiva personal y familiar, a la par de la continua inclusión a una red social de contención y desarrollo saludable. En adolescentes es prioritaria la revinculación con el colegio y/o actividades de formación. En jóvenes y adultos el desafío es la integración laboral.

En muchos casos, la inclusión de una persona en tratamiento por problemas con las drogas al mundo del trabajo implica un período de formación. En el que no sólo deberá adquirir los conocimientos necesarios para desempeñar una actividad laboral, sino también el desarrollo de habilidades sociales. Tener un empleo no es sólo desempeñar unas tareas y recibir un sueldo por ello, es mucho más. Es ocupar o volver a ocupar un lugar en la sociedad. Participando activamente de la misma se nos reconoce como individuos de plenos derechos y deberes, es cuanto “somos” para los demás, es aceptación y compromiso social.

La integración laboral de una persona que ha tenido problemas por su consumo de drogas se encuentra con la dificultad del estigma social que lleva el adicto. Si a un individuo se le diagnostica como adicto a drogas o drogodependiente, todavía es habitual que se lo asocie a un estereotipo antisocial.

Diagnosticar a una persona como abusador o adicto a las drogas no dice nada de la persona, de su historia, de sus capacidades y habilidades, de sus deseos, emociones, miedos y situaciones que originaron el consumo. Es por ello, que para evitar generalizaciones en la valoración de la situación de una persona, se utilizan estrategias y metodologías como la del “caso a caso”, lo que significa la adaptación de intervenciones a cada usuario y no a “los adictos”. Debe ser una intervención fundada en las características personales y vitales de la persona, dada la gran heterogeneidad que existe dentro de los consumidores de drogas (y eso a pesar de existir muchos puntos comunes). Estableciendo valoraciones personalizadas que tengan en cuenta tanto las causas que le llevaron al consumo, como los perfiles sociales, familiares y psicológicos del sujeto.

Lo anterior nos permite reflexionar que a la hora de integrar una persona en tratamiento a un trabajo, sus características personales y su contexto serán determinantes en la adaptación que haga al mismo. El resultado de esta experiencia no solo podría ser útil para su proceso de recuperación, sino también muy productivo para la organización laboral.

La mayor dificultad todavía se encuentra en convencer a la sociedad y sobre todo a los empresarios, de que den una oportunidad a estos potenciales trabajadores, que tras un periodo de ajuste personal y formativo se pueden adaptar a su nueva situación vital (sin consumo) y podrían desarrollar las tareas que le sean encomendadas en el mundo laboral. Esta aceptación social del ex consumidor es clave para avanzar en una fase fundamental del tratamiento, como es la integración laboral.

Por otro lado, debemos ser conscientes que el camino de la integración laboral no puede ser recorrido por todas las personas que se encuentran en tratamiento. Habrá quienes no lo quieran o no estén dispuestos a abandonar su situación actual de consumidores.

Desde nuestra entidad, como centro de asistencia a esta problemática, celebramos las iniciativas gubernamentales para la integración laboral de nuestros asistidos, mejorando así las oportunidades de esta población. El pasado viernes 4 de agosto asistimos, integrantes del equipo de adicciones de nuestra Fundación, a una jornada organizada por la Dirección de Prevención del Impacto de Drogas en el Ámbito Laboral del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. La misma se desarrolló en la ciudad de Córdoba y donde se presentó el Programa de Reinserción Socio laboral de Adicciones, con la articulación de la Secretaría de Prevención y Asistencia de la Adicciones de la Provincia.

El programa mencionado se basa en la Res. 815/12 de dicho Ministerio que extiende la cobertura prevista por el Seguro de Capacitación y Empleo, a toda persona en situación de desempleo que se encuentre en tratamiento por el consumo de sustancias psicoactivas en su fase de reinserción social.

La articulación de los organismos estatales con las ONGs. han demostrado a lo largo de la historia que son la respuesta más eficiente en el abordaje a esta problemática. Seguiremos avanzando y recorriendo ese camino 

Lic. Amado Pauletti. Psicólogo – M.P. 2154

Director Terapéutico del Programa de Asistencia a las Adicciones

de Fundación Clínica de la Familia.


Nota publicada en diario Puntal el sábado 12 de agosto de 2017.

Informar para la Salud - 05-08-17