Las selfies y la cultura del narcisismo.

Los dispositivos digitales intensifican las prácticas egocéntricas de nuestra época. Algunas sugerencias para los padres.

Existe un fenómeno reciente en una camada de jóvenes para la cual fotografiar y ser fotografiado, en un mundo que se retrata permanentemente, es algo cotidiano.

El mito de Narciso remite a aquel joven de extrema belleza que rechazaba a quienes lo amaban, sólo podía contemplarse a sí mismo, un día al mirar su reflejo, en el agua, se inclino sobre la fuente para abrazarse y murió ahogado.

Podríamos decir que las selfies actuales serían una especie de culto a la imagen, una equivalencia moderna a aquel estado de narcisismo.

Nuestra cultura promueve el narcisismo, hay un exacerbado cuidado del cuerpo, estar pendientes de la moda, la musculatura firme, etc. Se promueven valores externos, si bien la persona puede haber estudiado, armado familia, destacarse en su trabajo, sin embargo persiste una angustia básica que necesita compensar cuestiones exteriores de la propia imagen, o adquirir lo último que el mercado promociona.

Existe una especie de “cultura del narcisismo”, con el espíritu competitivo y la exacerbación del individualismo, juntamente con la incapacidad de aceptar la vejez y la necesidad de triunfo y reconocimiento.

Los jóvenes visitan páginas en internet que les permiten autopromocionarse, al mismo tiempo que existe una fascinación por los famosos y los reality shows.

Los dispositivos digitales traen una especie de intensificación de las prácticas narcisistas. Por otra parte, existe lo que se llama individualismo dependiente, es decir para sentirse bien el individuo necesita de la mirada y confirmación de otro que lo reconozca, si bien este es un fenómeno intrínseco a la naturaleza humana, aquí estaríamos hablando de posturas extremas. Es decir, que si no consigo la cantidad de “Me gusta” que estoy esperando me siento deprimido.

El término narcisismo es empleado para hacer referencia a un trastorno de la personalidad, en el que la persona que lo padece se ama en demasía a sí mismo, como el joven narciso.

¿Qué es el trastorno narcisista?

El trastorno narcisista, es un tipo de trastorno de la personalidad, aquellos que lo padecen tienen un sentido exagerado del egocentrismo, una extrema preocupación por sí mismos y poca por los demás. Es un estado patológico que se caracteriza por la egolatría, el egoísmo, la ampulosidad, ausencia de empatía y manipulación.

La mayoría de los trastornos de la personalidad, no se pueden diagnosticar de manera clara hasta la edad adulta, cuando ya está formada la personalidad. La formación de la personalidad tiene lugar en la infancia y la adolescencia. Prestar atención a los patrones de comportamiento que nos puedan indicar indicios de un futuro trastorno, tomar un papel activo para cambiar estos patrones y las bases de los mismos, puede ser efectivo para prevenir problemas de salud mental.

¿Cómo evitar que los niños crezcan centrados en sí mismos?

  • Cuidar la autoestima del pequeño desde el primer momento. Una autoestima baja puede ser una amenaza grave para su bienestar y equilibrio mental y dar lugar a la generación de fantasías que les protejan.
  • Centrar la mirada en criar a los hijos para que se relacionen de manera saludable con otras personas y no sólo para satisfacer las propias necesidades.
  • Educar en la responsabilidad de sus actos y en asumir los errores.
  • Procurarle situaciones y eventos que generen una aceptación y valoración real (no fantasías) de esta forma se rebajan sus grandiosas fantasías al experimentar un éxito aceptable y real.
  • Ayudarle a crear un auto concepto ajustado y real. No es cuestión de un todo o nada. No se trata de ser maravilloso o inútil, si no de conocer nuestras fortalezas y debilidades y aceptarlas.
  • Sirve de ejemplo, una visión ajustada de sí mismo, le enseñará y le dará las bases para crear un yo ajustado y real.
  • Demostrarle que se lo percibe como una persona con cosas buenas, y digna de afecto.
  • Mostrarle el placer que puede experimentar uno mismo por sus propios logros, sin necesidad del reconocimiento de los demás.
  • Consultar con un especialista en caso de patrones de comportamiento poco habituales como soledad, necesidad de aprobación constante, búsqueda de atención, autoestima inadecuada (muy baja o muy alta), sentimientos poco realistas de superioridad o inferioridad.

Lic. Estela Dova. Psicóloga – MP 1936

Mgter. en Psicoanálisis


Nota publicada en diario Puntal el sábado 9 de septiembre de 2017.

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